En el último año el precio del quintal de café ha subido más de $100 en el mercado internacional. La semana pasada el aromático llegó hasta los $255.20, 110.7 % más, en comparación a febrero de 2021, cuando este rondaba los a $121.10.

La escalada de precios internacionales del aromático comenzó en el último trimestre de 2020. En 2021 siguió subiendo ante el riesgo de escasez de suministros, con el agravamiento del cuadro meteorológico en Brasil, el mayor productor mundial. En 2022 las alzas continúan.

Según la Nota de Café del Consejo Salvadoreño del Café (CSC), el jueves 10 de febrero el mercado tocó su máximo en más de 10 años, en $260.45.

El volumen de inventarios se mantiene ligeramente por encima de millón de sacos de 60 kilos, su nivel más bajo en más de dos décadas.

«Esta cifra es un indicador de que la industria ha comenzado a percibir con mayor fuerza en la interrupción de los suministros desde países exportadores, en especial debido a la escasez de contenedores y altos fletes. El alza de los precios del petróleo también está sopesando en las expectativas a futuro debido a los costos del transporte marítimo», detalló el CSC.

Tomar café será más caro

Después de alcanzar niveles no vistos en una década, el precio del café seguirá disparado este año y en parte será por Brasil, cuya cosecha se verá afectada por adversidades climáticas y desafíos logísticos relacionados con la covid-19.

El mercado global depende, en buena medida, del volumen de café que sea capaz de extraer Brasil en un escenario inestable, con una oferta apretada, una próspera demanda y la pandemia de coronavirus aún causando estragos en las cadenas productivas internacionales, no se vislumbra una baja de precios cerca.


«Las perspectivas para 2022, tanto en el mercado internacional, como en Brasil, son de precios firmes» con «variaciones moderadas», afirmó a Efe el ingeniero agrónomo Fábio Costa, analista de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab), vinculada al Ministerio de Agricultura brasileño.

El 2021 fue un año duro para los cafetales en Brasil. Tuvieron una caída de su producción de alrededor del 25 % frente a la de 2020, cuando recogió el récord de 63 millones de sacos de 60 kilos. La causa fue la fuerte sequía que precedió la fase de floración y las posteriores heladas del pasado invierno austral.

Para Costa, el fenómeno de La Niña también contribuyó para esa «ruptura» de la productividad, en un año que ya se esperaba peor por la propia naturaleza del ciclo bianual del café.

Todo ello, unido a los problemas en Vietnam y Colombia, los otros grandes actores del sector, más una demanda al alza, contribuyó para que el precio de café en la Bolsa de Nueva York subiese un 74 % en 2021, subrayó a Efe Gil Barabach, consultor de SAFRAS & Mercado, entidad especializada en el agronegocio brasileño.


A la incertidumbre sobre cuál será el comportamiento real de la cosecha brasileña en 2022 se suman además las proyecciones que indican un aumento del consumo global, en un contexto de «caos logístico» generado a partir de la pandemia, de acuerdo con Barabach.

La falta de contenedores o el encarecimiento de los fletes ha dificultado el traslado del café desde los países exportadores hasta los principales mercados consumidores, como Europa y Estados Unidos, lo que también acabó presionando al alza los precios.

El mercado brasileño tiene otro problema interno, pues, si continúa la apreciación del dólar frente al real, los exportadores brasileños serán más propensos a vender el grano en el exterior para obtener mayores beneficios.

Barabach remarcó que «lo que marcará el mercado (internacional) será la próxima cosecha brasileña y la expectativa es que haya una pérdida de potencial» y para 2023 más de lo mismo, pues las previsiones de hoy no anticipan un descenso brusco de los precios futuros del café.

El portal especializado Investing.com señala que la subida de los futuros del café podría suponer un aumento de los costos para los clientes de las cafeterías.

Asegura que «el repunte supone un aumento de los costos operativos para algunas de las principales cadenas de café del mundo, que dependen de granos de primera calidad para elaborar sus productos».

Café nacional

La situación en Brasil ha favorecido a los pequeños productores. Por ejemplo, en El Salvador los cafetaleros apuestan por expandir el cultivo ante buenos precios, los cuales prevén se mantengan por tres años. En enero, la Asociación Cafetalera de El Salvador (ACAFESAL) motivó a los productores a ejecutar las labores agrícolas necesarias para lograr una mayor producción.

La cosecha 2020-2021 fue de 790,920 quintales. La Asociación de Beneficiadores y Exportadores de Café de El Salvador (ABECAFE) estima que la cosecha 2021-2022 ronde los 800,000 quintales. Hasta el 31 de diciembre, el Consejo Salvadoreño del Café reportaba 475,850 quintales de café.

Por décadas la producción salvadoreña se mantuvo entre 1 millón y 4 millones de quintales, con la llegada de la roya la cosecha 2013-2014, cayó a 700,025 quintales. Si se comparan los resultados del ejercicio 1992-1993, cuando el país alcanzó su máxima cosecha de café en 4.3 millones de quintales, al ejercicio pasado, el sector redujo su producción en 81 %.

En cuanto a las exportaciones de café, cifras del Banco Central de Reserva (BCR) indican que en 2021, El Salvador totalizó un valor exportado de $122.8 millones, experimentando un crecimiento de 13.6 % en valor, respecto al año anterior.

Publicado por La Prensa Gráfica

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